Gracias al alargamiento de los periodos festivos, la gente comienza a acudir sin necesidad de tener prescripción médica.
La palabra “bañista” da paso a la de “nadador”, es decir, aquel que va al mar simplemente a nadar, por el simple gusto de hacerlo, no para curar alguna dolencia.
La medicina, aún así, sigue aconsejando la práctica de la talasoterapia, es decir, la cura por baños de mar. Y a partir del año 1968 se comienzan a crear centros de cuidados y curas termales.
En la segunda mitad del siglo XIX los beneficios del agua fueron definitivamente consagrados, estando los baños aconsejados en el cuadro de excitantes y tónicos medicinales.
Por
Ana Alvarezhttp://www.estiloymoda.comDentro de Historia del Traje de Baño