Durante la segunda mitad del siglo XIX, los bañistas frecuentaban incluso las zonas más desérticas.
En estas zonas se vestían o desvestían como mejor podían, hasta que se edificaban las ya mencionadas cabinas.
Estas primitivas cabinas fueron evolucionando con el paso del tiempo, en cabañas y luego chalets, que a su vez llevaban a la creación de villas y de colonias y urbanizaciones.
Las antiguas cabinas estaban pensadas para preservarse de miradas, para mantener la decencia y para facilitar el acceso al mar a los enfermos en tratamiento. Los bañistas, empezaron a desear una verdadera cabaña, o una cabina que construir sobre un terreno propio.
Estas adquisiciones suponían un proceso de ocupación cada vez mayor del terreno. Lo que explica la elevación de los precios al borde del mar hasta nuestros días.
Las playas se han convertido en verdaderas organizaciones puestas al servicio de los bañistas, librando a los individuos de sus ocupaciones y ayudándolos a relajarse.
Además, las playas se han revelado como uno de los lugares preferidos tanto para actores y famosos, como para espectadores y gente corriente, convirtiéndose por lo tanto en lugares de descanso y bronceado.
Por
Ana Alvarezhttp://www.estiloymoda.comDentro de Historia del Traje de Baño