Google
 
Web www.estiloymoda.com

El bañista enfermo

La afluencia cada vez mayor de enfermos a las playas estaba justificada por la gran lista de traumatismos y problemas de salud que el agua de mar podía curar o mejorar.
A partir del siglo XIX el número de bañistas que acuden a tratar sus dolores es cada año más numeroso. Los baños de mar estaban particularmente recomendados a las mujeres de ciudad, mujeres de vida sedentaria e incomodadas por sus vestidos a la moda que no les permitían hacer movimientos y no les proporcionaban ningún sentimiento de libertad. Los baños estaban también recomendados a niños pálidos, de piel fina, decolorados en cierto modo por la estancia en las grandes ciudades.

El agua marina tenía una buena reputación mineral, a causa de los principios salinos y terrestres de los que está compuesta. Es decir, que tomar baños puede restablecer y aumentar la energía vital del individuo. En el año 1840 los baños de una duración determinada eran considerados como tónicos y buenos para la salud.

La primera guerra mundial modificó profundamente la relación existente entre el individuo y el mar, provocando una gran trasnformación. Se pasa de una terapéutica dirigida a las clases elististas a una terapéutica de masas, un mayor número de personas acuden a bañarse a los mares y costas y el mar se convierte en un tesoro apreciado por sus cualidades tanto curativas como de descanso y relajación. Esta aproximación por parte de los individuos de clases modestas hace que el mar se convierta en algo más cercano y se le comiencen a dedicar hasta caricaturas humorísticas, en las que se suele comparar los tipos de constituciones físicas, siendo retratadas mujeres corpulentas al lado de mujeres sumamente delgadas.

Por Ana Alvarez
http://www.estiloymoda.com
Dentro de Historia del Traje de Baño