DON QUIJOTE VESTIDO CON EL MANTO ESCARLATA:
En la mansión de los Duques, Don Quijote es recibido con gran pompa, y dos doncellas le echan sobre los hombros un manto de finísima escarlata, con este manto se presenta al día siguiente Don Quijote ante sus anfitriones:
"arrojóse encima su mantón de escarlata y púsose en la cabeza una montera de terciopelo verde, guarnecida de pasamanos de plata; colgó el tahelí de sus hombros con su buena y tajadora espada, asió un gran rosario que consigo contino traía, y con gran prosopopeya y contoneo salió a la antesala, donde el Duque y la Duquesa estaban ya vestidos y como esperándole".
En el vestuario masculino, el manto se usaba solamente en ocasiones muy especiales. Los reyes llevaban manto cuando se presentaban con todos los atributos de su dignidad, los duques utilizaban el manto ducal, forrado y con muceta de armiño y los caballeros vestían manto como hábito de una orden militar. Recibir el hábito de una orden era la máxima aspiración de los que querían elevarse en la escala social. Los que lo conseguían se hacían representar con el manto de la orden en el sepulcro que perpetuaría su imagen.
El manto que los Duques dieron a Don Quijote sería como el de estos nobles caballeros, pero sin la insignia. Sería un manto muy grande, abrochado con alamares y con gruesos cordones que rematan en dos grandes borlas.
La montera verde con la que se presenta Don Quijote ante los Duques también se la habrían dado ellos.
DON QUIJOTE VESTIDO DE CALLE. EL BALANDRÁN:
Don Antonio Moreno, "caballero rico y discreto" organiza el siguiente pasatiempo estando Don Quijote hospedado en su casa:
"aquella tarde sacaron a pasear a Don Quijote, no armado, sino de rúa, vestido un balandrán de paño leonado, que pudiera hacer sudar en aquel tiempo al mismo yelo. Pusiéronle el balandrán, y en las espaldas, sin que lo viese, le cosieron un pergamino, donde escribieron con letras grandes: Este es Don Quijote de la Mancha".
El balandrán era una prenda envolvente, sin mangas, larga hasta media pierna, y que siendo de paño resultaba muy abrigada.
El balandrán tenía, al igual que los capotes y gabanes, una capilla en forma de capuchón, se supone que el de Don Quijote no la llevaba puesta, ya que pudieron colocarle un letrero en la espalda.
DON QUIJOTE EN PAÑOS MENORES:
Cuando Don Quijote en la venta entabla una batalla contra un imaginario gigante, a las voces acuden el ventero y los otros huéspedes y le encuentran del siguiente modo:
"y hallaron a Don Quijote en el más extraño traje del mundo. Estaba en camisa, la cual no era tan cumplida, que por delante le acabase de cubrir los muslos, y por detrás tenía seis dedos menos. Tenía en la cabeza un bonetillo colorado grasiento, que era del ventero; en el brazo izquierdo tenía revuelta la manta de la cama y en la derecha, desenvainada la espada".
Las camisas de lujo eran de fina holanda, guarnecidas con randas. Pero la camisa de Don Quijote sería de un tejido un poco más vulgar, seguramente de lienzo.
Estando enfermo van a visitarle sus amigos el barbero y el cura:
"halláronle sentado en la cama, vestida una almilla de bayeta verde, con un bonete colorado toledano".
La almilla se dio como nombre a dos prendas, la primera la que el guerrero vestía bajo el arnés, siendo llamada en este caso también jubón de armar. La segunda era la almilla de abrigo que seguramente tenía la misma forma que la almilla militar de la cual procedía: corta y cerrada por todas partes, escotada y con solas medias mangas que no llegaban al codo.
La almilla de abrigo se vestía durante el día, pero en el siglo XVI las personas de mayor edad, por privilegio especial, la usaban también de noche, como era el caso de Don Quijote.
En las almillas de abrigo los tejidos utilizados eran la bayeta o incluso la grana, y en las almillas que hacían la función de jubones de armar se utilizaban el tafetán, la seda y el lienzo.
Llevar el bonete o dormir con la cabeza cubierta era una costumbre que ha perdurado casi hasta nuestro días. La principal razón de esta costumbre era el frío que hacía en las habitaciones. El bonete de Don Quijote sería de punto de lana, quedando ajustado a la cabeza, y prolongado en dos puntas que tapaban las orejas. El bonete o bonetillo sería seguramente lo mismo que la galota.
Cervantes menciona otras dos prendas que usaban los hombres para cubrirse la cabeza durante la noche: el paño de cabeza que lleva un cuadrillero en la venta y los tocadores de Sancho en la mansión de los Duques.
El paño de cabeza se colocaba envolviendo la cabeza, y estando Sancho en la venta, y al ser de noche confunde con un moro al cuadrillero que lo llevaba:
"acabó en esto de encender el candil el cuadrillero, y entró a ver el que pensaba que era muerto; y así como le vio entrar Sancho, viéndole venir en camisa y con su paño de cabeza y candil en la mano, y con una muy mala cara, preguntó a su amo:
- señor, ¿si será éste, a dicha, el moro encantado que nos vuelve a castigar, si se dejó algo en el tintero?
Estando en la mansión de los Duques, cuando doña Rodríguez se introduce en el dormitorio de Don Quijote en plena noche le encuentra así:
"púsose en pie sobre la cama, envuelto de arriba abajo en una colcha de raso amarillo, una galocha en la cabeza y el rostro y los bigotes vendados: el rostro, por los aruños; los bigotes porque no se le desmayasen y cayesen; en el cual traje parecía la más extraordinaria fantasma que se puede pensar".
En este párrafo "galocha" es un error de impresión por "galota". Galocha era el nombre de un calzado parecido a los zuecos, hecho de madera, mientras que galota era una especie de cofia para tapar las orejas.
Por
Ana Alvarezhttp://www.estiloymoda.com
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