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Volantes, rostros, antifaces, anteojos y quitasoles

Estos eran los procedimientos que utilizaban las mujeres para taparse el rostro en sus travesías.
Pasa salir a la calle con la cara tapada, las mujeres utilizaban el manto, sosteniéndolo con una mano. Para el camino era más cómodo utilizar algún procedimiento que dejase las manos libres, así que se recurre a una toca de rebozo colocada bajo el sombrero, a un volante, a un rostro o a un antifaz.

El volante era el nombre de un tejido fino y costoso, y además el de una pieza hecha de ese mismo tejido para taparse la cara. Yendo de camino Don Quijote y Sancho, acompañados de doña Bárbara, al llegar a Alcalá, dice Don Quijote:

"Será acertado que vuesa merced se cubra el rostro con ese precioso volante hasta que pasemos de la otra parte".

El rostro era una especie de mascarilla que simulaba la nariz y la boca y que tenía dos aberturas para los ojos.

Un tercer accesorio para taparse la cara era el antifaz. Al igual que los rostros se hacían de tafetán, por ello es posible que los nombres de tafetán y antifaz pudieran designar a un mismo accesorio. Cervantes emplea ambos nombres en el Quijote con el mismo sentido. Cuando la bella Luscinda y sus acompañantes llegan a la venta, se apean de sus caballos y uno de ellos toma a la joven en sus brazos y la sienta en una silla:

"en todo este tiempo, ni ella ni ellos se habían quitado los antifaces, ni hablado palabra alguna".

poco después de la llegada a la venta, a Luscinda "con la turbación y desasosiego se le cayó el tafetán con que traía cubierto el rostro".

El antifaz era usado por hombres y mujeres. Los hombres socialmente distinguidos usaron también para protegerse en el camino los anteojos, lentes que se acoplaban a las capillas o tafetanes que cubrían totalmente la cara y la cabeza. La vistosidad del traje de camino también quedaba reflejada en el lujo y riqueza de los anteojos. En el Quijote son dos frailes, especialmente bien aderezados, los que los llevan:

"estando en estas razones, asomaron por el camino dos frailes de la orden de San Benito, caballeros sobre dos dromedarios: que no eran mas pequeñas dos mulas en que venían. Traían sus antojos de camino y sus quitasoles".

el quitasol era también un objeto distinguido, muy costoso, que se hacía de cuero con cercos de madera. Los jinetes lo llevaban cogido con una mano, apoyando el extremo del mango en uno de los muslos.

Por Ana Alvarez
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Dentro de El quijote y la indumentaria en el siglo XVI
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