En sus aventuras, nuestro caballero, va encontrándose con otras gentes que también se han puesto en camino, pero por motivos muy diferentes. Estas gentes pueden ir a pie, a caballo, pueden viajar acompañados o en coche. En estos casos Cervantes hace en ocasiones alusión a los trajes, a veces tan sólo para decir que van vestidos de camino. Es por ejemplo el caso del hidalgo Don Diego de Miranda, montado en una mula "en cuyo traje y apostura daba a entender ser hombre de buenas prendas" tanta importancia le da el autor, que aún después de conocer su nombre Don Quijote le seguirá llamando "el caballero del verde Gabán".
En otras ocasiones son varios los caballeros que marchan juntos, como los "gentileshombres de a caballo, muy bien aderezados de camino" que acompañados por tres mozos de a pie, viajaban para asistir al entierro del infortunado Crisóstomo, muerto de amores por la bella pastora Marcela.
En dos ocasiones se encuentra nuestro caballero Don Quijote con distinguidas damas que viajan en coche, una de ellas es una señora Vizcaína que va camino de Sevilla; junto a su carruaje van cuatro o cinco de a caballo y dos mozos de mulas a pie. La otra dama que viaja en coche es Doña Guiomar de Quiñónez, mujer del regente de la vicaría de Nápoles, en el carruaje van con ella su hija pequeña, una dueña y una doncella; la acompañan seis criados, algunos a pie y otros a caballo. La utilización de los coches incorpora a la servidumbre de los grandes un nuevo criado con su traje particular que lo distinguía: el cochero. Cervantes hace constar su presencia en el encuentro entre Don Quijote y la dama Vizcaína.
También viaja en coche el oidor Pérez de Viedma, vestido con el traje propio de su dignidad, acompañado por algunos hombres de a caballo y por su hija Clara, la cual llega a la venta "vestida de camino, tan bizarra, tan hermosa y tan gallarda que a todos puso en admiración su vista".
Los mozos de mulas que acompañaban a estas distinguidas personas iban andando, se les llamaba también mozos de camino o mozos de a pie. Llevaban un traje distinto que el de otros criados, más modesto, pues su misión era atender a las caballerías, mientras que los otros criados atendían a los amos.
Otras damas viajaban a caballo, como la bella Luscinda, de la que dice Cervantes que va en un "sillón" refiriéndose a la silla de montar femenina. Van con ella cuatro hombres de a caballo a la jineta, con lanza y adargas, todos con antifaces negros; ella vestida de blanco y así mismo cubierto el rostro. También viajaban con el rostro cubierto dos frailes en magníficas mulas "con sus anteojos de camino y sus quitasoles" que seguían el mismo camino que la dama Vizcaína.
Por los caminos de España también vagabundeaban los gitanos, en el Quijote sólo aparece un personaje vestido de gitano, no auténtico, sino disfrazado. Se trata de Ginés de Pasamonte, "el cual, por no ser reconocido y para vender el asno se había puesto en traje de gitano".
Otro de los encuentros inesperados que tienen Don Quijote y Sancho es una carreta en la que van un grupo de farsantes vestidos con los trajes de un auto sacramental, y otro es una comitiva de duelo, compuesta por una litera cubierta de luto, seguida por seis caballeros enlutados y precedida por unos veinte encamisados, todos a caballo, con sus hachas encendidas en las manos.
Por
Ana Alvarezhttp://www.estiloymoda.comDentro de El quijote y la indumentaria en el siglo XVI