EL PAPAHÍGO:
Mascarilla usada sólo por personas distinguidas que cubría el rostro para defenderse del aire y del frío y que se ajustaba al cuello. Esta prenda, muy ceñida a la cabeza y al cuello dejaba tan sólo el rostro a la vista. Aunque también existían algunos que lo tapaban totalmente, teniendo estos últimos sólo dos orificios para ver a través e ellos. El tejido más empleado era el paño, ya que era más abrigado y otro tejido bastante utilizado era el gorgorán, por ser más ligero.
EL SOMBRERO:
Usado tanto en la ciudad como en el camino. El primero de cuatro dedos de largo de ala y el segundo de siete. El material apropiado para los sombreros de camino era el fieltro, que se empleaba también en los otros sombreros. Los accesorios eran los mismos, la toquilla (banda de tela a veces muy rica que envolvía la base de la copa), la trencilla o cintillo (podía sustituir a la toquilla) y las plumas, de especial importancia dada la vistosidad exigida a los trajes de camino. Cervantes habla de estos vistosos sombreros de camino con plumas y otras ricas guarniciones:
"vieron a un mancebo gallardo y ricamente aderezado de camino [...] sombrero con rico cintillo y con plumas de diversos colores adornado".
(la gitanilla)
los sombreros de camino de clérigos y prelados estaban adornados con cordones.
A veces, los españoles acoplaban a sus sombreros un ala ancha adicional de paja para una mejor protección contra el sol.
Por
Ana Alvarezhttp://www.estiloymoda.com
Artículos relacionados
Comentarios