Los trajes de camino tenían que cumplir una misión, las prendas, calzados y complementos debían de proteger contra las inclemencias del tiempo, este era el uso de fieltros, gabanes, capotes, sombreros y botas. También se sabía que una persona iba de camino cuando destacaba la vistosidad y el colorido de sus vestidos. Antonio de Torquemada en sus coloquios satíricos comentaba los usos y vestidos y se preguntaba lo siguiente:
"¿ puede ser mayor disparate en el mundo que andar un hombre comúnmente vestido de paño procurando que un sayo y una capa le duren diez años, y cuando va de camino lleve terciopelos y rasos, y los chapeos con cordones de oro y plata, para que lo destruya todo el aire y el polvo y el agua y los lodos? Y muchas veces un vestido de estos que les cuesta cuanto tienen, cuando han servido en un camino están tales que no pueden servir en otro".
cuando un autor hacía aparecer un personaje del que decía que iba vestido de camino, solía llamar la atención sobre su rico y vistoso traje. En la obra del propio Cervantes este caso se repite:
"vieron un mancebo gallardo y ricamente aderezado de camino, la espada y daga que traía eran, como decir se suele, un ascua de oro; el sombrero con rico cintillo y con plumas de diversos colores".
(la gitanilla)
"entró con ella el señor Don Lope Meléndez de Almendárez, no menos bizarro que ricamente vestido de camino".
la vistosidad del colorido era una cualidad indispensable en los trajes de camino, siendo el más preferido el de color verde, aunque se hacían también de otros colores. Existen textos especificando las prendas de que se componían los vestidos de camino, así como las telas y las guarniciones empleadas en ellos. En los vestidos de camino descritos en el Quijote entran las mismas prendas que usaban los hombres en sus otras actividades (ropillas, calzas, greguescos, herreruelos) más un sombrero; por lo general, pero no siempre, se componían además de una prenda especial para el camino, como el gabán, el fieltro o el capote.
Los personajes de menos relieve en lugar de calzas llevaban greguescos. En algunos casos el propietario del traje podía elegir entre dos prendas a la hora de vestir, no podían llevarse a la vez el capote o el fieltro, y tampoco podía llevar conjuntamente herreruelo y gabán. En estos casos en los que un vestido de camino permitía elegir, una de las prendas se llevaba en el portamanteo.
EL FIELTRO:
Además de se el nombre de una tela impermeable de lana, lo era también de una prenda para la lluvia hecho con esa misma tela. Se fabricaba abatanando la lana, ya hilada, entretejida sin trama ni urdimbre, prensándola después. Esta prenda se mantuvo invariable a lo largo de más de medio siglo, tal y como queda demostrado en los tres libros de sastrería españoles de los siglos XVI y XVII, que representan trajes para la lluvia exactamente iguales. La vistosidad exigida a los trajes de viaje explica que, superpuesta. Se realizaban en colores diversos, en azul, blanco, negro, leonado...
Los nobles o caballeros no usaban el fieltro como traje de viaje, pero si que vestían con él a sus criados, sobre todo a los lacayos, cuyos trajes podían ser casi tan lujosos como los de sus amos.
Por
Ana Alvarezhttp://www.estiloymoda.comDentro de El quijote y la indumentaria en el siglo XVI