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Don Quijote vestido como caballero andante

El vestido que Don Quijote llevaba bajo el arnés es descrito en dos ocasiones, una, cuando es hospedado por el Caballero del Verde Gabán, la otra, en su estancia en la mansión de los Duques.
En llegando a la casa o castillo del Caballero del Verde Gabán:

"entraron a Don Quijote en una sala, desarmóle Sancho, quedó en valones y jubón de camuza, todo bisunto con la mugre de las armas; el cuello era valona a lo estudiantil, sin almidón y sin randas; los borceguíes eran datilados, y encerados los zapatos. Ciñóse su buena espada, que pendía de un tahalí de lobos marinos; que es opinión que muchos años fue enfermo de los riñones; cubrióse un herreruelo de buen paño pardo. Con los referidos atavíos, y con gentil donaire y gallardía, salió Don Quijote a otra sala, donde el estudiante le estaba esperando".

Cuando se hospeda en casa de los Duques no es Sancho quien le quita las armas, sino nada menos que seis doncellas. Al describir Cervantes su traje, en esta ocasión llama greguescos a la misma prenda que antes había llamado valones:

"quedó Don Quijote, después de desarmado, en sus estrechos greguescos y en su jubón de camuza, seco, alto, tendido".

Cervantes insiste en lo estrecho del vestido de camuza cuando Don Quijote nuevamente se quita el arnés en casa de don Antonio Moreno, en su estancia en Barcelona:

"lo primero que hizo fue hacer desarmar a Don Quijote, y sacarle a vistas con aquel su estrecho y acamuzado vestido a un balcón que salía a una calle de las más principales de la ciudad, a vista de las gentes y de los muchachos, que como a mona le miraban".

La camuza se hacía con la piel de cabra montés o con la de otros animales con cualidades semejantes y era de color tostado.

La prenda llamada valones o greguescos es aludida una tercera vez con el nombre de calzones cuando Don Quijote hace penitencia en Sierra Morena:

"y desnudándose con toda priesa los calzones, quedó en carnes y en pañales, y luego, sin más ni más, dio dos zapatetas en el aire y dos tumbas la cabeza abajo y los pies en alto, descubriendo cosas que, por no verlas otra vez, volvió Sancho la rienda a Rocinante".

Al hablar de pañales, Cervantes se refiere a los calzoncillos, novedad muy reciente en el siglo XVII que vinieron a sustituir a las bragas.
Otras alusiones al vestido de Don Quijote son las referentes a sus medias y calzado, estando en la mansión de los Duques rehúsa que las doncellas de la Duquesa le desnuden:

"cerró tras sí la puerta, y a la luz de dos velas de cera se desnudó, y al descalzarse (¡oh desgracia indigna de tal persona!) se le soltaron, no suspiros, ni otra cosa, que desacreditasen la limpieza de su policía, sino hasta dos docenas de puntos de una media, que quedó hecha celosía. Afligióse en extremo el buen señor, y diera él por tener allí un adarme de seda verde una onza de plata; digo de seda verde porque las medias eran verdes, pero consolóse con ver que Sancho le había dejado unas botas de camino, que pensó ponerse otro día. Finalmente, él se recostó pensativo, y pesaroso, así de la falta que Sancho le hacía, como de la inreparable desgracia de sus medias, a quien tomara los puntos aunque fuera con seda de otra color, que es una de las mayores señales de miseria que un hidalgo puede dar en el discurso de su prolija estrecheza".
Cuando Don Quijote emprende el regreso al hogar, no lleva puesto el arnés, pero se cubre con un herreruelo, y cuando Sancho se lo pide para echárselo por los hombros porque está sudando, dice Cervantes "hízolo así Don Quijote y quedándose en pelota, abrigó a Sancho".
Con la expresión quedarse en pelota se referían a quedarse a medio vestir, de manera que cuando Don Quijote se quitaba el arnés y quedaba con el jubón y los calzones quedaba en pelota.

Cuando Don Quijote se presentaba a su anfitriones no podía aparecer en pelota o desnudo, así que, estando alojado por el Caballero del Verde Gabán, para presentarse en la sala donde le esperaban se cubrió con el herreruelo de paño pardo que llevaba consigo, y en la mansión de los Duques con el manto de escarlata que estos le habían dado.

El jubón de Don Quijote, por ser de camuza, no quedaría tan estirado como los jubones forrados de algodón del estilo cortesano.
Los calzones, greguescos o valones llamaban la atención por su estrechez, aunque no eran extremadamente ceñidos.
La modestia del traje de Don Quijote se manifestaba también en su "valona lo estudiantil, sin almidón y sin randas" esta valona sería algo más ancha que las estrechas valoncillas de los letrados.
Las medias de seda verde de Don Quijote eran de punto. Al principio fueron un lujo, pero en el siglo XVII se generalizaron. Tenían la ventaja de que se ceñían más fácilmente a las piernas, pero tenían el riesgo de quedar inservibles si se les soltaba algún punto, como le ocurrió a Don Quijote en casa de los Duques.
El calzado que llevaba Don Quijote eran borceguíes datilados y zapatos encerados. Los borceguíes se hacían con un cuero muy flexible, tanto, que se podían volver como guantes, y llevarlos, como Don Quijote, con un segundo calzado debajo. Los borceguíes de Don Quijote eran de color dátil, un color pasado de moda.

Por Ana Alvarez
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