El pasado martes 24 de febrero terminaba la edición número 49 de la pasarela madrileña. Un día muy intenso en número de desfiles, ya que 13 firmas mostraron sus propuestas para la próxima temporada: El Delgado Buil, Krizia Robustella, Toni Francesc, María Barros, Nicolas Vaudelet para El Caballo, Juana Martín, Anke Schlöder, Juan iú Més, Josep Abril, Sita Murt, Carlos Díez, Miguel Marinero y Jesús Lorenzo con su colección de peletería para Groenlandia.
Tras cinco días de desfiles toca recapitular y conocer algunas de las opiniones que la pasarela ha suscitado. Esta es una buena manera de mejorar en el futuro, ya que las críticas constructivas nos ayudan a superarnos y dar lo mejor de nosotros mismos, algo que la moda española necesita para conseguir mayor prestigio en el panorama internacional.
Para muchos de los asistentes la sensación imperante ha sido la del descontento, pues creen que la pasarela no acaba de dar la talla. Otros, mucho más positivos, han visto en esta edición de Pasarela Cibeles la confirmación del buen estado de salud de la moda de nuestro país. Personalmente creo que todos llegamos a Cibeles esperando encontrar algo diferente, llamativo... pero acabamos viendo lo mismo de siempre. Algunos de los diseñadores consolidados parecen haberse olvidado de la magia de la moda, pues caen en la costumbre y dejan de sorprendernos, para pasar a aburrirnos.
Las jóvenes diseñadoras de El Delgado Buil presentaron una colección cálida, realizada en tejidos gruesos como el punto, la lana, el cashmere o pelo. Prendas de colores suaves: grises, azules verdosos, rosas y lilas... contrastados con intensos toques de naranja; Toni Francesc presentó una colección vanguardista inspirada en la fotografía contemporánea y la reinterpretación del surrealismo, mientras que la diseñadora gallega María Barros evocaba el amor por la naturaleza característico del Art Nouveau a través de materiales nobles como el terciopelo, la gasa o la seda en colores pastel.
Con una mirada al pasado, la diseñadora Juana Martín recorre las tendencias de los años cincuenta a los noventa. Una fusión de reminiscencias de Courréges o Balenciaga, que se hacen patentes en la vanguardia de sus formas geométricas; Anke Schlöder presenta una colección ecléctica, en la que la clave reside en la mezcla armónica de elementos y texturas dispares. Tejidos acolchados, drapeados, trenzados... estampados y efectos patchwork... una colección que habla del caos y del orden, de lo improvisado y la perfección.
Josep Abril presentó una colección masculina de prendas envolventes y formas puras, en la que destacaba el uso de tejidos técnicos y acabados realizados a mano. Por su parte, Jan iú Més decide combatir el frío con una colección 100% black y de aspecto artesanal.
Sita Murt juega con el frío de la montaña y la calidez de la piel y las materias suaves. Los abrigos de paño y los grandes jerseys crean un look de volúmenes estructurados, que envuelven el cuerpo femenino; Los mitos de la moda: Paul Poiret, Madeleine Vionnet, Lanvin y Chanel inspiran a Miguel Marinero, que propone un estilo oriental y exótico, compuesto por lánguidas siluetas de talle alto en tejidos como la seda; La colección de peletería de Jesús Lorenzo para Groenlandia destacó por su uso cotidiano y funcional de la piel. Un estallido de color para afrontar la crisis: malvas, azules eléctricos, rosas... prendas realizadas con nuevas tecnologías que las hacen más livianas e impermeables.
DESTACADOS:
Krizia Robustella triunfó en su anterior paso por Cibeles, por lo que en esta ocasión el público se mostró exigente con la diseñadora holandesa, que no defraudó. En esta ocasión, la diseñadora se inspira en las "gachis" del barrio, que con su indumentaria deportiva pasan los domingos tiradas al sol cual salamandras. Bolsas de patatas, pollos, palillos, cadenas de oro... lo hortera está de moda.
Las nuevas propuestas presentadas por Nicolas Vaudelet para El Caballo le valieron al diseñador para ganar el premio L`Oreal a la mejor colección. El diseñador se inspira en los bandoleros de antaño y presenta una colección en la que abundan el cuero, los botines de tacón, los fajines y los sombreros de ala ancha. Un premio merecido y gracias al que ha ganado la realización de un redaccional en una destacada publicación de moda.
Carlos Díez Díez, diseñador reconocido sobre todo por sus colaboraciones con Lois y Converse, despluma en esta ocasión a la gallina caponata en una colección de rollo militar, con muchas lentejuelas y pieles sintéticas, neoprenos y tejidos plastificados. Sus estampados de camuflaje, utilizados en faldas plisadas y en geniales capas, recuerdan mucho al estilo del ilustrador japonés Murakami. Lo mejor del show... los invitados del diseñador, que prácticamente bailaban al son de la música.
Más información en:
Pasarela Cibeles
Por
Ana Alvarezhttp://www.estiloymoda.com
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