El paraíso perdido es un lujo hecho realidad con la diseñadora argentina Mónica Socolovsky, una mujer inquieta y curiosa que traslada al diseño su perspectiva estética y cultural de la moda, nutrida por su experiencia vital y trayectoria profesional avalada por más de treinta años en la profesión.
Su especialidad son los vestidos de fiesta, con un acabado exquisito, bordados a mano, con pedrería de lujo y siempre con un gusto refinado, evitando caer en la ostentación superflua.
La tierra como elemento primordial y básico es el punto de arranque de esta colección de Otoño-Invierno 2008/2009. Inspirada en elementos esenciales, la diseñadora traslada su sentido del lujo a los principios más básicos de la naturaleza. El naranja óxido, el verde selva, el violeta más puro, el berenjena, el negro carbón o el marfil, son colores con los que ha trabajado dando su particular visión de la estética.
Mónica Socolovsky revisa todas las épocas y transfiere a la creación de sus modelos lo que el material le pide permitiendo que “el propio tejido le hable”, dejando que su innata intuición y la inspiración del momento fluyan. De la misma forma, presta atención a cada detalle y etapa de la producción supervisando y modelando sobre el propio cuerpo para que las caídas y los cortes sienten bien independientemente de la talla.
Sus prendas, trabajadas desde una conciencia espiritual, definen a una mujer femenina y romántica. La delicadeza de estampados y bordados, los pequeños detalles, la excelencia de las materias con las que trabaja y sobre todo, una intuición única para captar la esencia de un tejido, de una idea, de una impresión, son la base de su condición creadora.
Artículos relacionados
Comentarios