Gozaban de privilegios fiscales y jurídicos. Por lo general no eran ricos, y sus bienes más preciados eran el honor y el prestigio social.
El hidalgo que tenía cierta fortuna se apropiaba del más vistoso título de caballero. Y esto hizo Don Quijote, aun teniendo tan sólo cuatro cepas y dos yugadas de tierra, y así, Sancho, en cierta ocasión le recuerda que ni tiene derecho al don ni rango de caballero:
"pues lo primero que digo es que el vulgo tiene a vuestra merced por grandísimo loco, y a mi por no menos mentecato. Los hidalgos dicen que no conteniéndose vuestra merced en los límites de la hidalguía, se ha puesto don y se ha arremetido a caballero con cuatro cepas y dos yugadas de tierra, y con un trapo atrás y otro adelante. Dicen los caballeros que no querrían que los hidalgos se opusiesen a ellos, especialmente aquellos hidalgos escuderiles que dan humo a los zapatos y toman los puntos de las medias negras con seda verde".
Teresa Panza confirma lo que su marido dice sobre el don que Don Quijote se ha apropiado indebidamente:
"idos con vuestro Don Quijote a vuestras aventuras, y dejadnos a nosotros con nuestras malas venturas; que Dios nos las mejorará como seamos buenos; y no sé, por cierto, quien le puso el don, que no lo tuvieron sus padres ni sus agüelos".
DON QUIJOTE LOS DÍAS DE FIESTA:
Don quijote, los días de fiesta vestía sayo, calzas y pantuflos. El hecho de que vistiera sayo es significativo, pues hace ver que iba algo pasado de moda.
En el traje al estilo cortesano el sayo ya no se estilaba, la ropilla y el coleto lo habían desplazado totalmente.
El nombre de sayo a lo largo de los siglos se ha dado a trajes de diferentes hechuras, pero siempre a trajes con faldamentos para vestir a cuerpo. Estos faldamentos eran más cortos que los de los sayos que se habían estilado un tiempo atrás, y más largos que las haldas de las ropillas, por lo que debían de ir necesariamente fruncidos o plegados en la unión con el cuerpo.
En sus andanzas como caballero andante, Don Quijote llevaba greguescos o valones, pero no calzas. Las calzas, más costosas y de hechura más complicada eran una prenda más distinguida que Don Quijote destinaba para los días de fiesta. Las calzas de Don Quijote llegaban a medio muslo, pues las que llegan hasta las rodillas eran más propias de aquellos que podían permitirse vestir bien.
El vestido de Don Quijote se completaba con unos pantuflos, calzado sin talón, con suela de corcho, más apropiado para la gente mayor que para la gente joven. Estos pantuflos de cuero podían recubrirse de terciopelo, como los de Don Quijote.
Don Quijote también llevaría un cuello de lechuguilla, pero no almidonado y abierto en molde, sino un simple cuello escarolado. Así se puede deducir de las consideraciones que hace Cervantes sobre los vestidos de Don Quijote, cuando se le rompen las medias en casa de los Duques:
"pero tú segunda pobreza (que eres de la que yo hablo) ¿por qué quieres estrellarte con los hidalgos y bien nacidos más que con otra gente? ¿por qué sus cuellos, por la mayor parte, han de ser siempre escarolados, y no abiertos con molde?".
Por
Ana Alvarezhttp://www.estiloymoda.com
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