A La Collarina, su afán por coleccionar objetos y recuerdos le viene de su abuelo paterno. Le vió coleccionar sellos, medallas, monedas, relojes... y ella empezó así a acumular toda clase de objetos. Después empezó a sentir predilección por los anticuarios y los mercadillos y a perderse entre sus pasillos y montañas de objetos curiosos.
Lágrimas de cristal, relojes, miniaturas y curiosidades, cerraduras, picaportes, tiradores, llaves, aros de cortina... son elementos fundamentales de sus collares, que combinados con una bonita cadena, permiten a La Collarina crear una pieza única y con mucha personalidad.
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