Si de algo se puede acusar a Christian Lacroix no es precisamente de no saber hacer Alta Costura. Mientras otros grandes creadores hacen Haute Couture que bien podria confurdirse con su pret-a-porter, la genialidad de Lacroix radica en que hasta sus piezas de pret-a-porter parecen Haute Couture. Pocos han sabido captar lo que de teatralidad tiene la Alta Costura como lo ha hecho Lacroix.
Son muchas las obsesiones de Lacroix que se conjugan en esta colección: desde la grandeza de los trajes de inspiración eduardiana, a los cortes estilo imperio, adornado todo con la suntuosidad propia que despliega Lacroix para su Alta Costura.
El resultado de este año es una neo-elegancia muy urbana (parisina y un poco marinera), neo exotismo (para la mujer aventurera) y neo-romanticismo (ángeles y flores).
Generosos, inusuales y divertidos volúmenes se combinan para dar lugar a una colección contemporánea de trajes de época. Los cuadros, las flores y mariposas, las rayas y las explosiones de color, hacen de la nueva colección de Lacroix una auténtica joya para lucir en verano. Sombreros florales, calcetería tupida y plataformas completan la apuesta del diseñador.
Dreamland Comunicación dirigida por Frank Ariza ha sido la empresa encargada de colaborar con la presencia española en el desfile, debido a su estrecha unión con la casa
Lacroix.
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