El pueblo costero de Granville, Normandía alberga la casa natal del genio de la tijera, Christian Dior. Allí se presenta hasta el mes de septiembre la exposición “Christian Dior: Hombre del Siglo” en la que se puede ver el contundente y brillante camino de Dior en el mundo de la moda.
Christian Dior nació el 21 de enero de 1905 en un hogar acomodado y rodeado de cuatro hermanos. Su madre, una elegante mujer que comprendía los gustos de Christian, marca lo que luego sería una de las características de los diseños Dior, las cinturas diminutas devenidas del uso del corsé. Y aunque el padre, deseaba que siguiera una carrera diplomática, el insistía en trazar figurines en un cuaderno.
En 1910, los Dior se trasladan a París y se instalan en un lujoso piso decorado al estilo Luis XVI. Receptor de una educación tradicional, el pequeño Christian asiste a la escuela Gerson y al liceo Janson de Sailly, lugar donde sus aptitudes artísticas florecen.
Al llegar la juventud, resuelto a abrir una pequeña galería de arte, junto a su amigo Jacques Bonjean, se dedica a la venta de obras de arte y logra el objetivo de su propia Galeria.
Llegaron tiempos difíciles a nivel internacional, pero el inicio de los año 30 fue la peor etapa para Dior. Su madre murió de cáncer, la empresa que dirigía su padre se declaró en bancarrota y el propio Dior fue diagnosticado tuberculoso. Pero como el propio Dior solía decir: “Cuando dios cierra una puerta, siempre abre una ventana” y es que precisamente en esta dura etapa resurgió su talento creativo en el mundo de la moda.
Comenzó a trabajar de ilustrador para diversas firmas, aunque su ímpetu y su creatividad permitieron que en pocos años alcanzara el puesto de asistente del diseñador Robert Piguet. En 1939 la guerra agitó Europa y como la mayoría de los jóvenes, Dior fue alistado en el ejercitó francés para ir al frente. Cuando terminó la guerra, volvió al mundo de la moda con la intención de crear sus propias colecciones, aunque primero colaboró con el diseñador Lucien Lelong y finalmente el empresario textil Marcel Boussac decidió apoyar a Dior para que creara su propia casa de costura.
El éxito de los diseños de Dior:
hombros redondeados, cintura acentuada, faldas enormes y acampanadas a media pierna y materiales lujosos. Eran los ingredientes necesarios para el talentoso modisto que en 1947 lanza su obra al mundo con repercusión internacional.
Zapatos con tacon de aguja y anchos sombreros serán fundamentales en la construcción de esta nueva apariencia que buscaba Dior. El New Look es definido como el estilo perfecto: sobrio, sutil y equilibrado.
La publicidad de la faja avispa de la fábrica Salomé, aparecida en la prensa en el año '49 señala que esta prenda "no solamente devuelve a la silueta de la mujer el contorno delicado de la cintura... sino que modela el cuerpo y da al paso un aire elegante". El sostén sin breteles, para los vestidos de noche sin hombros, y la enagua new-look, contribuyen a estructurar la nueva silueta.
La moda de los 50 tuvo el sello de Christian Dior. Las faldas mucho más largas apostaban por una mujer muy femenina. El glamour, la fantasía y el lujo desenfrenado encandilaron al mundo de la posguerra.
Diez años más tarde murió, fue en 1957. A pesar de ello la firma Dior no desapareció, un joven Yves Saint Laurent había sido tutelado por el maestro desde 1953 y cuando este decidió crear su propia línea, March Bohan y Gianfranco Ferre se encargaron de continuar con la tradición de Dior. Fue a principios de los años 90 cuando John Galliano tomo la batuta al frente de Dior y bajo el auspicio del grupo LVMH, propietario de la firma, rediseñaron los preceptos de Dior para adaptar su filosofía a los nuevos cánones de la moda.
Fuente:
Feria UrbanaPor
Daniela GuerraPeriodista
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