El escenario:
El escenario del noh está compuesto por una tarima cuadrada prolongada por una pasarela que la une con los bastidores. Estos elementos sirven de espacio para la representación. Significan el mundo visible. El escenario está delimitado por cuatro columnas que sirven de referencia.
No hay un decorado propiamente dicho, tan solo algunos accesorios o elementos que sugieren el lugar en el que se desenvuelve la acción: una tumba, un pórtico de un templo, una barca...
Una cortina separa el escenario de la sala anterior al mismo, en la que se encuentra un espejo en el cual se puede mirar el actor antes de salir a escena. La cortina se divide en cinco franjas de color que representan los Cinco Elementos.
El espacio y el tiempo:
El escenario del noh es una proyección de la antigua Ciudad Imperial: una simbiosis del tiempo y del espacio que da lugar a unos sorprendentes contrastes entre nuestro mundo y el de los espíritus, sin que existan fronteras visibles para delimitarlos. El espacio está basado en un conjunto de elementos concretos y perceptibles: en primer plano, el sujeto, detrás, el paisaje y entre los dos un espacio que permite ir y venir y que deja entrever la lejanía. La palabra está cercana y lo que se describe aparece como algo lejano.
Cuando se entra en una sala de teatro noh, el vacío y el silencio que se perciben impresionan. El escenario está en un principio vacío, poco a poco se va poblando y se convierte en el lugar en el que los personajes actúan, tiene lugar el desenlace y a continuación se vuelve a vaciar. Todas las cosas vuelven a su origen. La representación es, por tanto, la prefiguración de este mundo tal y como está constituido y lleno de formas y la vuelta al vacío inicial. La clave de esta evolución inspiró a Zeami la regla del jo-ha-kyû: todas las cosas tienen un principio, un desarrollo y un fín.
El universo sonoro y musical:
El silencio se rompe con los primeros sonidos de los instrumentos. Se intuye que alguna cosa va a pasar. No se ven los músicos, que harán su entrada poco después, en silencio y serán los primeros en tomar posición al final del escenario. Luego silencio, y a continuación, apertura del noh. Los músicos hacen una especie de gritos y gruñidos, como si quisieran poblar un bosque de criaturas extrañas.
La tensión aumenta, a continuación aparece el personaje, la voz humana se siente por primera vez. La seguirá otra, y puede que otras más. Un coro de ocho hombres, que siempre están en el costado derecho comienza a tejer la trama poética: describen el paisaje, la acción e incluso recitan algunos diálogos. Un golpe de pie hace temblar la tarima de vez en cuando, es el personaje, que se aflige y rehuye de sus propios demonios. El noh se desarrolla. El mundo resopla lleno de rumores y gritos. El desenlace se acerca, precedido por el vivo sonido de los instrumentos. El personaje central baila, recorriendo el escenario y agitando las amplias mangas por encima de su cabeza, debatiéndose consigo mismo, buscando una serenidad perdida, hasta que llega de nuevo el silencio.
Por
Ana Alvarezhttp://www.estiloymoda.comDentro de Vestidos del teatro noh