Constituido a partir de formas teatrales anteriores, el noh pone en escena un personaje de naturaleza luminosa, real o irreal, y cuyo destino suele ser trágico o significativo.
Los argumentos provienen todos de antiguas leyendas japonesas o chinas. Reminiscencias de las crónicas guerreras, historias de amor...
El lugar de la acción se inscribe en los propios paisajes del Japón, iluminados en función del capricho de las estaciones: riberas, calas marítimas, montañas, bosques y ríos sagrados, campos de batalla, palacios, santuarios, residencias y templos. El noh consagra lugares e invita al viaje del espectador a través del mundo al que pertenece.
El texto es una trama de esencia poética que hace constante alusión a los grandes poetas de la antigüedad, que el actor expresa con diferentes tipos de canto y que anima a través del baile y una acción sostenida por una expresión gestual no realista.
Durante los siglos XVI al XIX, su práctica fue exclusivamente patrimonio de las grandes familias de la aristocracia guerrera. Destinado en su origen a un amplio público, el noh se convirtió poco a poco en elitista. De modo que con la llegada de la era Meiji, a finales del siglo XIX, en el que casi llega a desaparecer después del desmantelamiento de los clanes guerreros, el noh encontró por fin su autonomía artística.
Con la creación en 1987 del Teatro Nacional del Noh en Tokio pasó de teatro privado al rango de teatro nacional. Esto le sirvió para que recibiera el reconocimiento definitivo y para que aumentase su éxito y popularidad.
Por
Ana Alvarezhttp://www.estiloymoda.comDentro de Vestidos del teatro noh