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¡A toda velocidad! Juguetes de hojalata

El Museo del Traje organiza una pequeña exposición de juguetes del presente y del pasado coincidiendo con las fiestas de Navidad.
12
de diciembre de 2006
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El juguete de hojalata dominó el mercado desde finales del siglo XIX hasta la segunda mitad del XX, cuando, tras la II Guerra Mundial (1939-1945), apareció el plástico como material preferido en la industria juguetera, tanto por razones de coste como por motivos de higiene y seguridad para los niños.

Uno de los mayores centros jugueteros de Europa, al menos desde el siglo XVI,I es la ciudad alemana de Nuremberg, situada en Baviera, y sus alrededores. Sus productos eran conocidos en todo el continente gracias a una red comercial muy amplia y efectiva. A los productos alemanes pronto les salieron competidores en otros países, fundamentalmente Francia y Gran Bretaña, que hasta la I Guerra Mundial (1914-1919) no consiguieron desbancarlos.

En 1890 ya puede hablarse de una auténtica industria del juguete de hojalata. Con la introducción de la litografía como método decorativo y el sistema de ensamblaje como método de fabricación, se inició la producción a gran escala. Se abarataron los costes y los juguetes llegaron a todas las capas de la sociedad.

En España la producción se inició más tarde, a comienzos del siglo XX, y vivió su época de mayor esplendor entre los años de entreguerras (1919-1936). Aunque existieron empresas importantes y conocidas en las principales ciudades españolas ( Juguetes Hispania en Barcelona o Juguetes Moreno en Madrid), la mayoría de las industrias jugueteras se instalan en el Levante peninsular, concretamente en la ciudad de Ibi (Alicante) y alrededores. Payá Hermanos, creada en torno a 1906, y Rico, S.A., establecida en la década de 1920, se convirtieron en las industrias del sector más importantes de todo el país.

El comienzo del siglo XX es un periodo muy fecundo en la producción de juguetes de hojalata. La creatividad de los fabricantes descansaba no sólo en perfectas miniaturas de objetos reales, sino también en la invención de nuevos juguetes de gran fantasía con mecanismos sorprendentes y novedosos.

Los medios de transporte de tracción mecánica se iniciaron a mediados del siglo, y a partir de ese momento se suceden de manera vertiginosa la aparición de nuevos “ingenios”: barcos de vapor, automóviles, aeroplanos, etc. Como es sabido, los juguetes siempre han reflejado el mundo de los adultos a escala pequeña y no podían sustraerse a la fascinación de estas nuevas máquinas que iban a revolucionar el mundo tal y cómo era.

Los coches de juguetes rápidamente se convirtieron en uno de los juguetes favoritos, y sus ventas eran directamente proporcionales al desarrollo de la industria del automóvil y al progresivo aumento de los coches en las carreteras. Aunque el primer fabricante de coches de juguete fue la firma francesa Pinard, fueron los alemanes los que consiguieron dominar la producción, gracias a un potencial industrial juguetero más elevado.

Los medios de transporte de juguete son pequeñas “obras de arte”. Su colorido, los detalles cuidadosamente indicados, un cierto aire ingenuo que evoca otros tiempos y su originalidad los convierten auténticas joyas que divierten por igual a niños y adultos.

La exposición cuenta con todo tipo de juguetes relacionados con el transporte terrestre, marítimo y aéreo. Fundamentalmente son piezas de origen español, aunque también están presentes juguetes de marcas extranjeras tan importantes como Gebrüther Bing, Carette, Günthermann o Schuco, de Alemania; Charles Rossignol , Joustra o Jouef, de Francia; Corgi Toys, Dinky Toys o Lines Bros. Ltd., de Gran Bretaña; además, se exhibe una motocicleta de la extinta Unión Soviética.

Aunque la mayoría de los juguetes responden a la imaginación de su autor, hay algunas que copian piezas auténticas, como el dirigible del barón Zeppelin o el coche de carreras “Pájaro Azul”, que batió en los circuitos estadounidenses el récord mundial de velocidad en 1940, o conmemoran hechos acaecidos en esos años, como fue el vuelo del hidroavión Plus Ultra, que atravesó el Atlántico por primera vez en 1929.

Del 12 de diciembre de 2006 al 28 de enero 2007
En Museo del Traje. Avda. Juan de Herrera, 2. Madrid
Laborables de martes y sábado de 9:30 a 19:00 h. domingos y festivos de 10:00 a 15:00 h.

Más información en:
Museo del Traje
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