Un extenso número de propuestas con un denominador común: sublime sofisticación de sus elementos y la belleza de un conjunto construido a partir de la riqueza de cada detalle.
Botas hasta el infinito
Altas, interminables, no escatiman en la altura de la caña. Suben por encima de la rodilla y llegan a cubrir medio muslo. De tacón, con cuña o planas, con aplicaciones y en todo tipo de materiales.
Se impone el patchwork de texturas: materiales que reproducen la piel de reptil, combinadas con pelo, lisos.. El complemento ideal para combatir las bajas temperaturas del invierno.
Salones de día y de noche
Nuevas formas se adaptan a la luz matinal para mostrar alturas de vértigo, dignas de la seducción de la noche.
Tacones de hasta 10 centímetros, finos y sofisticados. Aplicaciones de quita y pon como pulseras, cuerdas o hebillas transforman el zapato, proporcionándole un aspecto casual para el día o intenso glamour para la noche.
Las pulseras dibujan el contorno del tobillo a la perfección. En salones de punta fina, el juego de tiras prolonga la seducción más sutil.
Cowgirl: la conquista del lejano oeste
Tres nuevas líneas inspiradas en el estilo del Far West. En botas de media caña y caña alta, las cowgirl de ciudad son las protagonistas de una película de indios y vaqueros.
Camperas con tacón cubano en diferentes alturas y acabadas en punta. Con detalles grabados, acabados envejecidos, tachuelas y en tonalidades raciales. Vuelve el cowboy urbano.
Zapatos planos; por encima del suelo
Con reminiscencias de los años 60, sus puntas se cuadran y se incorporan grandes hebillas. Dejan de estar a ras del suelo para admitir alturas de tapa y retomar el aspecto romántico gracias al empleo de materiales envejecidos.
Cuñas y plataformas para rozar el cielo
La prolongación del tacón es otra excusa para dar rienda suelta a la imaginación de los diseñadores e innovar en la forma. Las cuñas con todo tipo de adornos se aplican a botas, botines y zapatos.
Las plataformas introducen centímetros que acercan a la mujer un poco más al cielo. Se llevan en mocasines, salones, botas… Tanto de día como de noche. Forradas del mismo material que en zapato, en madera o con aplicaciones.
Tachuelas, remaches… a escena
Tachuelas que se incrustan con todo detalle en plataformas y tacones, buscando la ruptura de lo obvio. Botas ribeteadas con adornos en cuñas y punteras decoradas. Remaches con reflejos de metal, oro viejo y cobre que crean dibujos y formas geométricas.
Paleta de colores naturales
Las propuestas se dejan cautivar por los tonos propios de la naturaleza. Colores raciales, contundentes que evocan lo artesanal.
Los marrones, cuero, camel o taupe en lisos y envejecidos se aplican a las botas, botines, salones y bailarinas. Los tonos burdeos y caqui se incorporan a los modelos más románticos.
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